miércoles, 1 de mayo de 2013

Utilización del Paradigma Sociocultural como ayuda en el diseño de actividades pedagógicas mediadas por la tecnología digital


¿DE QUÉ MANERA LA UTILIZACIÓN DE UN PARADIGMA SOCIOCULTURAL AYUDA AL DISEÑO DE ACTIVIDADES PEDAGÓGICAS MEDIADAS POR TECNOLOGÍA DIGITAL, ASÍ COMO A LA EVALUACIÓN DE DICHAS ACTIVIDADES Y DE LAS POLÍTICAS INSTITUCIONALES Y EDUCATIVAS QUE LAS SUSTENTAN?

Al hablar de un Paradigma Sociocultural, debemos partir de la teoría de Vygotsky, el cual plantea que el desarrollo y el aprendizaje no son construidos individualmente, sino que se trata de un proceso social en donde se vincula el uso de herramientas culturales (Fernández, 2009b). En donde el diálogo es la base fundamental del aprendizaje y el docente es un guía y orientador en dichos procesos (Zona de Desarrollo Próximo). En donde “la perspectiva sociocultural, alumnos, maestros y herramientas culturales, utilizadas como parte de un proceso de participación social, crean contextos de actividad donde el aprendizaje es posible” (Fernández, 2009, p. 25).


Desde el punto de vista de éste paradigma, el estudiante empieza a adquirir conocimientos al hacer uso de diversas herramientas culturales, como libros, periódicos, videos, documentales, etc. “Así, a partir de su participación en la escuela y en la sociedad en general, el alumno aprende a manejar y apropiarse de conocimientos que existen de manera previa en la cultura” (Fernández, 2009, p. 25).

Hoy en día el uso de herramientas tecnológicas se ha venido posicionando a gran escala, no solo  para el uso cotidiano de  las personas, sino a nivel educativo para el proceso de enseñanza-aprendizaje. Un ejemplo claro de esto lo podemos encontrar con el Internet, en donde, como lo dice Castells (2003), paso de ser una herramienta tecnológica a ser una forma de producción cultural, la cual, si es manejada adecuadamente, sirve de apoyo en los procesos educativos.

Ahora bien, para ser posible que esas herramientas tecnológicas puedan ser utilizadas adecuadamente en el ámbito educativo, es necesario que el docente se haga partícipe de forma activa, para ello debe ser un instructor, en donde su base principal para la enseñanza, debe ser el uso del diálogo con sus estudiantes. Tener en cuenta esa Zona de Desarrollo Próximo, el cual es planteado por Vygotsky (Fernández, 2009b), en la cual el docente es ese adulto experimentado que guía al niño o joven en su proceso de aprendizaje. Pero también debe permitir que sus estudiantes trabajen en equipo y que siempre haya una socialización de dicho trabajo. “Desde esta perspectiva, el aprendizaje es entendido como una forma de maestría y apropiación de herramientas culturales, que por supuesto sólo es posible adquirir a partir de la participación social” (Fernández, 2009, p. 24).

El docente, además debe tener en cuenta que “la enseñanza representa el medio a través del cual el desarrollo avanza” (Lacasa, 2002, p. 32). En este caso, es primordial que la enseñanza sea lo más productiva posible, y para lograr eso debe ser amena y que llame la atención del niño. Para lograr esto, es necesario que el docente haga uso de los medios didácticos que más capten el interés del estudiante. Actualmente las herramientas tecnológicas con las que se cuenta en las instituciones educativas es una gran ayuda para este proceso de enseñanza-aprendizaje.

Como lo plantea Gértrudix, Álvarez, Galisteo, Gálvez y Gértrudix (2007, p.15) “En este sentido, tanto las manifestaciones institucionales (internacionales, europeas, nacionales…) como las diferentes estrategias desplegadas por las administraciones educativas en los últimos años, han establecido la exigencia de explotar el potencial de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) en relación con la evolución de las prácticas pedagógicas. Así, ponen de manifiesto que éstas deben alumbrar un nuevo escenario de enseñanza/aprendizaje que se afiance en criterios sustantivos como la autonomía, la flexibilidad y la interrelación de los ámbitos de conocimiento”.

Esto nos permite ver que la utilización de estas herramientas tecnológicas, debido a sus características de uso sincrónico y asincrónico, permitiría también crear en el estudiante una autonomía que lograrían generar un proceso de mediación metacognitiva, la cual “se refiere a la adquisición, por parte del niño, de instrumentos semióticos de autorregulación, autoplanificación, autocontrol, autocomprobación y autoevaluación” (Daniels, 2003, p. 144). Lo que significaría que las evaluaciones tomarían otro sentido, ya que no solo se estaría mirando los conocimientos adquiridos por parte de los estudiantes, sino que también se mirarían los procesos que tuvieron durante su aprendizaje, lo cual va más acorde con lo que se plantea actualmente en las políticas educativas en donde se pide tener en cuenta más que todo los procesos y no tanto los resultados. Además que sería una gran ventaja para el docente, ya que al notar las fallas que se presentan, se puede hacer las correcciones necesarias en los puntos que deben ser, ya sea en la metodología, en la didáctica o, incluso, en los temas de interés, y poder al final obtener los resultados esperados.

Igualmente el uso de estas herramientas tecnológicas han generado espacios como las redes escolares que logran construir comunidades de práctica docente, en donde el trabajo colaborativo para el aprendizaje es el factor fundamental en su funcionamiento (Muñoz, 2008). Más aún, hoy en día que se habla tanto del trabajo en equipo y de la importancia de la cooperación y la colaboración para el buen emprendimiento y ejecución de una actividad, éste tipo de comunidades nos demuestra que si es posible realizar trabajos de calidad.

Aunque debemos tener en cuenta que esto sería aún más significativo si todas las instituciones contaran con una adecuada dotación de herramientas tecnológicas y de infraestructura, y evitar así las brechas de accesibilidad, en las cuales las poblaciones más alejadas y con menos recursos no podrían acceder al uso de estas tecnologías y por ende estarían lejos de los avances que día a día se presentan, cuando por el contrario, debido a su lejanía deberían hacer un mayor uso de estos medios para tener una buena educación. Lamentablemente es algo que no han entendido los gobiernos al destinar los recursos para la educación. Exigen calidad, pero no dan los medios para lograrlo.

Referencias.

Castells, M. (2003).  La dimensión cultural de internet. Andalucía Educativa. No. 36. Abril.

Daniels, H. (2003). Aplicaciones educativas de la teoría sociocultural y de la actividad. Vygotsky y la pedagogía. Paidós.

Fernández,  J. M. (2009). Las tecnologías de la información y la comunicación desde la perspectiva de la psicología de la educación. Educación y Tecnología. Comité Regional Norte de Cooperación con la UNESCO /Universidad Autónoma de Nuevo León.

Fernández, J. M. (2009b). Lengua escrita y tecnologías de la información y la comunicación. Aprendiendo a escribir juntos. Monterrey: Comité Regional Norte de Cooperación con la UNESCO / Universidad Autónoma de Nuevo León.

Gértrudix M., Álvarez S., Galisteo A., Gálvez M. C. y Gértrudix F. (2007). Acciones de diseño y desarrollo de objetos educativos digitales: programas institucionales. Revista de Universidad y Sociedad del conocimiento, Vol.4, No.1, pp.14-25.

Lacasa, P. (2002). Cultura y desarrollo. Psicología Evolutiva I. Vol. II. Desarrollo Social. Uned.

Muñoz, A. (2008). Factores implicados en la conformación de redes escolares con el soporte de un portal educativo: un enfoque de comunidades de práctica docente. Escenarios virtuales y comunidades de práctica. La participación docente en la Red de Escuelas Asociadas a la UNESCO. pp. 95-115. Comité Regional Norte de Cooperación con la UNESCO