¿DE QUÉ MANERA LA UTILIZACIÓN DE UN PARADIGMA SOCIOCULTURAL AYUDA AL
DISEÑO DE ACTIVIDADES PEDAGÓGICAS MEDIADAS POR TECNOLOGÍA DIGITAL, ASÍ COMO A
LA EVALUACIÓN DE DICHAS ACTIVIDADES Y DE LAS POLÍTICAS INSTITUCIONALES Y
EDUCATIVAS QUE LAS SUSTENTAN?
Al hablar de un Paradigma Sociocultural, debemos partir de
la teoría de Vygotsky, el cual plantea que el desarrollo y el aprendizaje no
son construidos individualmente, sino que se trata de un proceso social en
donde se vincula el uso de herramientas culturales (Fernández, 2009b). En donde
el diálogo es la base fundamental del aprendizaje y el docente es un guía y
orientador en dichos procesos (Zona de Desarrollo Próximo). En donde “la
perspectiva sociocultural, alumnos, maestros y herramientas culturales,
utilizadas como parte de un proceso de participación social, crean contextos de
actividad donde el aprendizaje es posible” (Fernández, 2009, p. 25).
Desde el punto de vista de éste paradigma, el estudiante
empieza a adquirir conocimientos al hacer uso de diversas herramientas
culturales, como libros, periódicos, videos, documentales, etc. “Así, a partir
de su participación en la escuela y en la sociedad en general, el alumno
aprende a manejar y apropiarse de conocimientos que existen de manera previa en
la cultura” (Fernández, 2009, p. 25).
Hoy en día el uso de herramientas tecnológicas se ha venido
posicionando a gran escala, no solo para
el uso cotidiano de las personas, sino a
nivel educativo para el proceso de enseñanza-aprendizaje. Un ejemplo claro de
esto lo podemos encontrar con el Internet, en donde, como lo dice Castells (2003),
paso de ser una herramienta tecnológica a ser una forma de producción cultural,
la cual, si es manejada adecuadamente, sirve de apoyo en los procesos
educativos.
Ahora bien, para ser posible que esas herramientas
tecnológicas puedan ser utilizadas adecuadamente en el ámbito educativo, es
necesario que el docente se haga partícipe de forma activa, para ello debe ser
un instructor, en donde su base principal para la enseñanza, debe ser el uso
del diálogo con sus estudiantes. Tener en cuenta esa Zona de Desarrollo
Próximo, el cual es planteado por Vygotsky (Fernández, 2009b), en la cual el
docente es ese adulto experimentado que guía al niño o joven en su proceso de
aprendizaje. Pero también debe permitir que sus estudiantes trabajen en equipo
y que siempre haya una socialización de dicho trabajo. “Desde esta perspectiva,
el aprendizaje es entendido como una forma de maestría y apropiación de
herramientas culturales, que por supuesto sólo es posible adquirir a partir de
la participación social” (Fernández, 2009, p. 24).
El docente, además debe tener en cuenta que “la enseñanza
representa el medio a través del cual el desarrollo avanza” (Lacasa, 2002, p.
32). En este caso, es primordial que la enseñanza sea lo más productiva
posible, y para lograr eso debe ser amena y que llame la atención del niño.
Para lograr esto, es necesario que el docente haga uso de los medios didácticos
que más capten el interés del estudiante. Actualmente las herramientas
tecnológicas con las que se cuenta en las instituciones educativas es una gran
ayuda para este proceso de enseñanza-aprendizaje.
Como lo plantea Gértrudix, Álvarez, Galisteo, Gálvez y
Gértrudix (2007, p.15) “En este sentido, tanto las manifestaciones institucionales
(internacionales, europeas, nacionales…) como las diferentes estrategias
desplegadas por las administraciones educativas en los últimos años, han
establecido la exigencia de explotar el potencial de las tecnologías de la
información y la comunicación (TIC) en relación con la evolución de las
prácticas pedagógicas. Así, ponen de manifiesto que éstas deben alumbrar un
nuevo escenario de enseñanza/aprendizaje que se afiance en criterios
sustantivos como la autonomía, la flexibilidad y la interrelación de los
ámbitos de conocimiento”.
Esto nos permite ver que la utilización de estas herramientas
tecnológicas, debido a sus características de uso sincrónico y asincrónico,
permitiría también crear en el estudiante una autonomía que lograrían generar
un proceso de mediación metacognitiva, la cual “se refiere a la adquisición,
por parte del niño, de instrumentos semióticos de autorregulación,
autoplanificación, autocontrol, autocomprobación y autoevaluación” (Daniels,
2003, p. 144). Lo que significaría que las evaluaciones tomarían otro sentido,
ya que no solo se estaría mirando los conocimientos adquiridos por parte de los
estudiantes, sino que también se mirarían los procesos que tuvieron durante su
aprendizaje, lo cual va más acorde con lo que se plantea actualmente en las
políticas educativas en donde se pide tener en cuenta más que todo los procesos
y no tanto los resultados. Además que sería una gran ventaja para el docente, ya
que al notar las fallas que se presentan, se puede hacer las correcciones
necesarias en los puntos que deben ser, ya sea en la metodología, en la didáctica
o, incluso, en los temas de interés, y poder al final obtener los resultados
esperados.
Igualmente el uso de estas herramientas tecnológicas han
generado espacios como las redes escolares que logran construir comunidades de
práctica docente, en donde el trabajo colaborativo para el aprendizaje es el
factor fundamental en su funcionamiento (Muñoz, 2008). Más aún, hoy en día que
se habla tanto del trabajo en equipo y de la importancia de la cooperación y la
colaboración para el buen emprendimiento y ejecución de una actividad, éste
tipo de comunidades nos demuestra que si es posible realizar trabajos de
calidad.
Aunque debemos tener en cuenta que esto sería aún más
significativo si todas las instituciones contaran con una adecuada dotación de
herramientas tecnológicas y de infraestructura, y evitar así las brechas de accesibilidad, en las cuales las poblaciones más alejadas y con menos recursos no
podrían acceder al uso de estas tecnologías y por ende estarían lejos de los
avances que día a día se presentan, cuando por el contrario, debido a su
lejanía deberían hacer un mayor uso de estos medios para tener una buena
educación. Lamentablemente es algo que no han entendido los gobiernos al
destinar los recursos para la educación. Exigen calidad, pero no dan los medios
para lograrlo.
Referencias.
Castells, M. (2003). La
dimensión cultural de internet. Andalucía
Educativa. No. 36. Abril.
Daniels, H. (2003). Aplicaciones educativas de la teoría
sociocultural y de la actividad. Vygotsky
y la pedagogía. Paidós.
Fernández, J. M.
(2009). Las tecnologías de la información y la comunicación desde la
perspectiva de la psicología de la educación. Educación y Tecnología. Comité Regional Norte de Cooperación con la
UNESCO /Universidad Autónoma de Nuevo León.
Fernández, J. M. (2009b). Lengua escrita y tecnologías de la
información y la comunicación. Aprendiendo
a escribir juntos. Monterrey: Comité Regional Norte de Cooperación con la
UNESCO / Universidad Autónoma de Nuevo León.
Gértrudix M., Álvarez S., Galisteo A., Gálvez M. C. y
Gértrudix F. (2007). Acciones de diseño y desarrollo de objetos educativos
digitales: programas institucionales. Revista de Universidad y Sociedad del
conocimiento, Vol.4, No.1, pp.14-25.
Lacasa, P. (2002). Cultura y desarrollo. Psicología Evolutiva I. Vol. II. Desarrollo
Social. Uned.
Muñoz, A. (2008). Factores implicados en la conformación de
redes escolares con el soporte de un portal educativo: un enfoque de comunidades
de práctica docente. Escenarios virtuales
y comunidades de práctica. La participación docente en la Red de Escuelas
Asociadas a la UNESCO. pp. 95-115. Comité Regional Norte de Cooperación con
la UNESCO


